GP CANAL DE CASTILLA




Gran Premio Canal de Castilla “La Paris-Roubaix Española”.
 Así define el organizador esta prueba de carácter único en España. Y te aseguro que no miente. Es la única marcha con parte de su recorrido por tramos de tierra, dársenas y carreteras blancas.

El año pasado ya conocí de ella por las revistas y  redes sociales. Los que la habían hecho la definían como algo muy distinto a todas las marchas que se organizan. Eso me llamo mucho la atención. En estos tres últimos años, me he tomado una filosofía de hacer al menos una marcha de las de renombre al mes.  Quebrantahuesos , Lagos de Covadonga, El Soplao mtb, La JamonBike, La Perico, Polar Gran Fondo la Mussara, …
.
Para julio tenía en mente la Indurain, pero el GP Canal de Castilla me llamaba más la atención por su recorrido tan característico. Poder emular a los Boonen, Cancellara, Flecha en el Infierno del Norte. Pero también recuperar ese ciclismo histórico de carreteras de tierra de los Berrendero,  Coppi,  Bahamontes, Bartali,… 

“Este año voy”, me dije. Y así fue. Por el mes de abril me apunte y al poco tiempo aparecía en la lista de inscritos. 163 kilómetros con 51 por pistas de tierra. Al que se lo contaba me decía: Pero tu estas bien??... ¿Te vas a meter por tierra con la de carretera?.

La bici, la tenía muy clara desde el principio. La de Ciclocross con freno de disco. Ahora lo difícil venia con la elección del neumático. De ciclocroos de taco fino para terreno seco que me supondría un lastre para los otros 110 kilómetros de asfalto. O neumático de carretera liso pero de ancho 25”. El que fuera liso implicaría que el agarre seria mínimo. Cualquier cambio brusco de dirección significaría irse al suelo.  Al final me decido por el liso de 25” con cámaras anti pinchazo. Que la fuerza me acompañe.

Medina de Rioseco, lugar de salida de la marcha, está a 215 kilómetros de casa. Poco más de dos horas  por autovía. El problema es la salida programada a las 8.00h. Con lo cual debería estar allí una hora antes, más dos horas de viaje yo solo, mas casi otra horita me tenía que poner a Jack el despertador poco más de las 4:00h. Ni de coña!!.
Cinco días antes busque hotel/hostal/pensión/ en Medina, pero no tenían nada para dos adultos y mis dos niños. La decisión para evitar el madrugón: salir el día anterior por la noche después de cenar. Salgo a las 10 de la noche y a las 12 estoy allí. Justo para dormir y despertarme al día siguiente en la puerta del  Polideportivo hora y media antes.  Por suerte tengo una furgoneta adaptada para poder comer y dormir. No es una autocaravana en la que pasar muchos días, pero para dormir un par de noches en ella da de sobra.
Como tenía planeado, salgo la noche anterior de casa cenadito y con el “pijama puesto” . Llegar, tumbar asientos, hinchar el colchón, poner el despertador, un pis y al saco de dormir. Doy fé que fui el único que durmió en la línea de salida.
A las 6.00h se abre la oficina para recoger el dorsal en el Polideportivo de Medina de Rioseco.  Me dan el dorsal y la bolsa de corredor. Una bolsa con papeles, vales descuento, una barrita y…..¿”un pasaporte”? . Un librito pequeño en el que se nota todo el esfuerzo del organizador por hacer de esta prueba algo entrañable. Unas doce hojas en las que se pone el nombre del corredor y en el que te informa del recorrido tramo a tramo con mapas, desniveles, reglamento, consejos y unas hojas especificas para poner el sello del ayuntamiento del punto de control. En las carreras de principios de siglo XX los corredores sellaban unas cartillas por los pasos intermedios para confirmar que no hacían ningún atajo.
Media hora antes de le salida comienza a juntarse un buen número de participantes en el Polideportivo de Medina de Rioseco. Nos vamos juntando, enseguida entablas conversación con el resto de los participantes y te vas dando cuenta de lo dispares que son las bicicletas con las que allí nos presentamos. Ciclocross con frenos de disco o con V-brake, carretera de aluminio o carbono, últimos modelos o de los años 80,….. Cada uno ha elegido según su criterio la bicicleta más apropiada. Esto más bien parece la carrera de los autoslocos.
Nos indican que vayamos al arco de salida que está en un parque junto al Canal. Allí nos agrupamos y escuchamos unas palabras que nos da el organizador. También aparece a última hora Dori Ruano. En esta edición el organizador la rendía homenaje como a una de las mejores ciclistas féminas española. Unas palabras de Dori que se pueden resumir en un “ -me vais a sacar los ojos”. Y se da la salida. Nos comenta que iremos todos neutralizados por cuestiones de trafico hasta el kilometro 40. Dos ciclistas de la zona nos marcaran el ritmo.
Arrancamos y lo hacemos por las calles centrales de Medina. Calles estrechas que desbordan todo el esplendor de esta zona a principios de siglo XX. Otra marcha nos hubiera sacado por la circunvalación, pero esto no es una marcha cualquiera. Esto es el Gran Premio Canal de Castilla. Un viaje en el tiempo a cómo eran las carreras antiguamente.
Primeros kilómetros sin problema todos juntos y a un ritmo como nos indico el organizador, a 35 por hora. Lo malo es que en los repechitos no muy duros que nos vamos encontrando la media no baja y por atrás empiezan a descolgarse algunos participantes. Se podría decir que los más débiles físicamente, de momento el desnivel no es muy exigente.
Por el kilometro 40 nos paran con el fin de reagruparnos. Unos 5 minutos parados y aprovechamos para comer alguna barrita. Encuentro con caras conocidas y aprovecho para observar el material que traen algunos a la prueba. Desde luego alguno no sabe a dónde va. Puedo observar de todo. Mountainbike 29”con rueda de taco, bicicletas rescatadas de lo más hondo de los trasteros de los años 90, últimos modelos en fibra de carbono de Cervelo , Specialized,  Trek, . Y de ciclocross , a mi entender la más apropiada para este recorrido. Lo único montarle el neumático más adecuado. Sin quieres rodar rápido en el asfalto un 700X25 o 700X35 si quieres ir muy cómodo por las carreteras blancas.
De nuevo en marcha y pasamos por el primer avituallamiento liquido (km46) y muy pocos son los que paran. La verdad es que estos primeros kilómetros se me han pasado volando.  Seguimos atravesando pueblos por sus calles céntricas. Extremando las precauciones. Uno está acostumbrado a pasar por avenidas anchas, calles con aceras,…. Y esto se hace raro.

Km 55 entramos en el primer tramo de tierra. Sirga nº1 “Corcos”. *** 6,7km. Nos habían avisado del peligro de la entrada. Un cruce de 90º y entrada en cuesta abajo con tierra suelta. El grupo principal sabedor de lo importante de entrar en posiciones delanteras en el tramo de tierra, va acelerando hasta dicho punto y justo en el cruce se hace un pequeño tapón.  Yo lo tomo por el lado exterior, abriendo la curva y entrando rápido en la pista. Entro tocando lo mínimo el freno.
En el primer tramo se forman dos hileras de ciclistas y la velocidad que hasta ahora era de unos 35 por hora, de repente se dispara a 40/ 45 /50 por hora.  De locos. Por delante de mi empiezo a ver  como se forman pequeños grupos de seis u ocho ciclistas. Remonto posiciones tratando de llegar al grupo de cabeza.  Se rueda muy rápido, me meto a rueda, pegado al que me precede volando sobre la tierra. Si no me gusta su ritmo me cambio de carril y acelero hasta coger al grupo de delante. Así hasta llegar con los primeros. Sensación increíble, descarga de adrenalina total. Sabes que un pequeño frenazo provocaría un derrape y la consiguiente caída. Pero en ese momento no lo piensas. Solo piensas en ir rápido. Polvareda, aprovecho y saco fotos en marcha. Me la juego rodando con una mano. Si pillo una piedra me la calzo seguro. Oigo pinchazos. Yo tengo suerte. Suerte y mis cubiertas de 25” con cámara anti pinchazo.
Salimos del primer tramo el primer grupo, unos ocho o diez, nos miramos las caras y comentamos por igual “ Qué Bueno!!” dice uno.” Brutal” grita otro. “Joder como mola!”Repite otro más atrás.” Llevarme a un bar” les grito yo. Me miran con cara rara. Lo siento es mi frase favorita en caso de emergencia.
El ritmo baja, empieza a entrar gente por detrás y nos formamos un grupo cabecero de unos 25 o 30. No se va rápido pero tampoco parado. Carretera sinuosa y con algún repecho que me hace acordarme de lo que cuesta mover la de ciclocross por el asfalto.
Un par de tramos más de apenas 300 metros de tierra y llegamos a Dueñas. Avituallamiento completo y parada obligada para sellar el Pasaporte. Un grupo de unos ocho “Ansias vivas” no paran.  -“Donde vais mangurriales , que la comida esta aquiii”. Les grito. Y menuda comida. Sándwich de jamón y queso, tarta de manzana, empanada, fruta, barritas, Coca-Cola, agua, Aquarius,…. Sí señor, así deberían de ser todos los avituallamientos. Me tomo mi tiempo. Me tomo un sándwich, coca cola y una trocito de tartita de manzana.  Saco fotos, hablo con los voluntarios, me sellan el pasaporte y en marcha. En dos kilómetros otro tramo de tierra.

Km87 sirganº2 **** “Soto de Albúrez” 14,5 km. Tramo pegado al canal. Después de arrancar del avituallamiento empiezo el tramo solo y poco a poco voy cogiendo a ciclistas. Me encuentro a varios pinchados  a los lados. Pasamos junto a una antigua fábrica de harina. En sus tiempos debía de ser una fábrica de la ostia. Nos acercamos a Palencia. De repente pasamos por detrás de una caseta y encontramos un repecho que supero sin mucha dificultad con el 36X25. Arriba me paro, aprovecho para cambiar aguas menores y saco algunas fotos  de los participantes. Continúo y me junto con tres más. Juntos pasamos y vamos cogiendo gente sin problema y ya acostumbrados a rodar sobre la tierra. En 30 kilómetros estas adaptado al traqueteo y a la sensación de ir sentado en la silla eléctrica. En cualquier momento te pega la descarga.
Llegamos hasta las afueras de Palencia. Giramos a la izquierda y tomamos una carretera en muy buen estado. Empezamos el Alto de la Autilla. No es muy duro y fácilmente se hace plato. Eso sería en condiciones normales. Nos sopla un fuerte viento de cara, y ojo para mantener el ritmo. No ves desnivel pero notas que cuesta muchísimo mantener un ritmo alegre. Formamos un grupo de unos seis, pero no pasa nadie. No les pido relevo. Voy bien y no me importa seguir tirando.
 Llegamos a un avituallamiento líquido. Liquido pero aun así, tienes fruta para comer. Mientras como algo de fruta y relleno de agua.  Aparece un viejo compañero de batallas cuando corría en ciclo máster: Oscar Elez. Nos  juntamos un grupo de ocho y arrancamos. “Vamos juntos que hace mucho aire” nos dice uno. Arrancamos y de nuevo cara al aire. Casi 20 km por largas rectas interminables de cara al aire. El que en este tramo se quede solo, se lo comen los Buitres Castellano-Leonenses.

Km122. Carretera blanca  ** “La Alconada”. 4,2km. Giro a la derecha y entramos en pista de tierra. Mucha piedra suelta. Me encuentro a varios pinchados al lateral. De pronto… Zas llantazo y rueda trasera sin aire en 10 metros. Y eso que llevaba cámara anti pinchazos. Pero ese fue el motivo. Había tenido pinchazos y el líquido los tapono pero la rueda había perdido presión. Por esa baja presión pegue el llantazo y pellizque la cámara haciendo un corte que ni el mejor de los líquidos puede taponar. Al quitar la rueda e ir a reparar, me doy cuenta que estaba llena de al menos seis pinchazos, delatados por las manchas del liquido en la cámara.
Por supuesto fotos y risas. Me hago una con la bici en una mano y la rueda en alto en la otra. Al  estilo “que venga el coche de equipo!!”. Por supuesto asistencia cero. Me lo reparo yo solo.

Estoy en un viaje en el tiempo. Un viaje al ciclismo del tubular en la espalda y del que cada uno que se arregle sus averías.
Cambio cámara anti pinchazo, pongo una normal, meto aire con una bombona de Co2 y a rodar. Enseguida noto que llevo más presión que antes. La pista se nota mucho más. Ahora toca rezar al Cristo de la Biela para que no vuelva a pinchar.
Llegamos al segundo avituallamiento completo km126.. La Ampudia. Nos vamos adentrando en el pueblo hasta que terminamos en la calle principal. Estrecha, con balconadas y bastante gente animándonos. Por supuesto sándwich, empanada, tarta de manzana, fruta, coca colas, barritas,….. Sí señor, esto son avituallamientos como Dios manda. 
Sin prisa pero sin pausa nos ponen el segundo sello en el Pasaporte y a seguir. Continúo con mi amigo Oscar Elez ya hasta el final. A la salida de Ampudia pasamos junto a un Castillo impresionante. Por unos instantes dudamos si pararnos a echarnos unas fotos. Seguimos, ya vendremos con más tiempo. Más o menos vamos igual de fuerzas y entre charleta, chistes y anécdotas nos pasan los kilómetros en los que atravesamos un par más de tramos de tierra sin mayor dificultad.

Km142. Carretera blanca **** “Meneses de Campos” 7,5km. Oscar, que el año anterior la había hecho, me va indicando los tramos que nos faltan. “Ahora ya es todo pista y dársenas hasta Medina de Rioseco”. 21 kilómetros al más puro estilo del ciclismo clásico. El cielo desde primera hora estaba bastante nublado y nos anunciaban lluvia para el mediodía.  Empiezan a caer las primeras gotas. Con la emoción de rodar sobre la tierra, la amenaza de lluvia y saber que estamos cerca de la meta, nos acelera el ritmo.
El tramo es de una tierra marrón oscura. Con algunos areneros que hace que la bicicleta pegue algunos bandazos, que como te pille relajado vas al suelo. Concentración al máximo.  Acabamos el tramo y llegamos a la recta final de la marcha. El canal que lleva a Medina de Rioseco.

Km149. “Dársena de Medina” **** 13,5km. Pasamos de un lado al otro del Canal y hacemos un par de paradas para sacarnos fotos en el canal y con el cartel de la entrada al último tramo.

Rodamos entre grandes árboles y pegados al agua. Pasamos algún que otro “explotado” que no hace ni intento de cogernos rueda y la lluvia empieza a ir en aumento. Disfrutamos los últimos kilómetros, nos recreamos con el paisaje y con los arboles inclinados junto al canal haciendo un túnel denso de vegetación. Adelantamos al barco que hace el recorrido turístico por el Canal. Les saludamos. Ultimo kilometro. Vemos a lo lejos las primeras casas de Medina. Final de canal, un parque y arco de meta. 5 horas 27min. Nos hacemos una foto en la entrada, nos sellan el pasaporte y nos anotan el tiempo. Comienza llover fuerte. Los que vienen detrás lo van a pasar muy divertido.
Duchas en el polideportivo al estilo Roubaix y después comida en el frontón cubierto. La comida buena y abundante. Ensalada de pasta (riquísima), tortilla de patata, empanada, fruta y una postre casero con toda la bebida que quieras. Nos sentamos en mesas a comer y mientras lo hacemos vamos cambiando anécdotas con otros participantes.

Tras la comida, no hay entrega de premios a los primeros. Solo al más veterano/a, al más lejano y sorteo entre los que allí nos quedamos a comer. Homenaje  a Dori Ruano y cada uno a su casa. En mi caso con una sonrisa de oreja a oreja por haber participado en esta marcha tan especial y que sin duda volveré el año que viene con la familia. La zona tiene muchas posibilidades de ocio, ya sea en el Canal montando en barco, sus museos de la bicicleta clásica, sus calles,….
Prueba muy recomendable para todos los que quieran hacer algo muy distinto a todo lo que  hay en el calendario nacional, y con un ambiente súper familiar. Eso sí, de nuevo con la de ciclocross.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario