MMR GRAND TOUR 00

 

Test: MMR Grand Tour 00

Gran Fondo para todos

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Texto: Enrique Sevilla / Fotos: Javier Martínez



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Con la Grand Tour, MMR nos ofrece la oportunidad de tener una bicicleta de gran fondo con todos los avances, cero cables y toda la tecnología del s. XXI, pero a un precio más que razonable: 3.660 €.

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MMR Grand Tour 00
Todos los avances y un gran precio: 3.660 €. Sencillez de líneas y efectividad. Ningún cable a la vista en la parte frontal. Tallas desde la S a la XXL.
Manillar escaso de “amortiguación” para una Gran Fondo; se echa en falta una cinta más gruesa para amortiguar y dar cuerpo al agarre. Tacto de las manetas.

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Es raro ir por Asturias y no cruzarte con más de una MMR por la carretera (en realidad, cada vez es más raro no cruzarte con alguna en cualquier parte de España). El terreno astur es precioso, una región donde disfrutar de la bici y hacer “cosas bonitas” por los Lagos de Covadonga, Angliru, Gamoneteiro, Casielles, el Cordal…. Hay tantos y tantos puertos donde disfrutar bajando por sus sinuosas curvas, como disfrutar del espectáculo del paisaje verde en sus subidas.

MMR nació en los años 90, aunque ha sido en los últimos años cuando hemos visto cómo ha vivido una explosión y crecimiento continuo. Eso sí, desde siempre ha basado su política en ofrecer un producto de calidad, con un buen montaje, a un precio lo más ajustado posible. Y es que, aunque el disfrute del ciclismo se puede hacer directamente proporcional a la calidad de la bicicleta que llevemos, ya se sabe que, en realidad, “no importa cuánto vale tu bici, si no lo feliz que te hace”.

Y es que, actualmente, nos encontramos que una bicicleta de 6.000 € no suele corresponder a la gama alta, sino a un escalón intermedio entre la gama media y la superior. Por eso, encontrar una bicicleta que se adapte a nuestras necesidades reales y a un precio razonable, a veces se hace complicado, y las opciones se centran en pocos modelos.

MMR Grand Tour 00
MMR Grand Tour 00

Como un buen ejemplo de estos modelos, la marca asturiana MMR nos ofrece probar la MMR Grand Tour, una bicicleta destinada a las jornadas más largas, en las que prima más la comodidad más que la aerodinámica y disfrutar de los recorridos más allá de la velocidad que invirtamos en ellos.

Definiendo la MMR Grand Tour

La MMR Grand Tour que nos encontramos está decorada en color azul metalizado con grandes logos de MMR en negro. No falta el detalle del discreto “Made in Asturias” impreso en el tubo vertical. En talla M, que nos deja un peso de 8.230 g sin pedales, que, sin llegar a ser un peso ligero, sí entra dentro de lo razonable.

Su geometría nos presenta un suave slooping del tubo superior que sí es más marcado que en su hermana más racing Adrenaline. La distancia entre ejes no llega al metro en talla M (poco más de 980 mm) y las vainas son de 410 mm, lo que nos anticipa que estamos ante una bici ágil. Pero si algo nos llama la atención desde el principio es su parte frontal, en la que no vemos ningún cable, ni siquiera los de frenos. Y podrás pensar que es algo normal en este acabado 00 con transmisión SRAM AXS inalámbrica, pero es que los montajes inferiores, con Shimano Ultegra y 105 mecánicos, ofrecen el mismo acabado por 1.500 € menos.


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Más que suficiente

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El cuadro es un monocasco de fibra de carbono de alto módulo. Cuenta con ejes pasantes de 12 mm y una dirección cónica (1-1/5” a 1-1/8”) de FSA HS ACR que facilita la limpieza de la parte frontal y el guiado de los cables sin inferir con la dirección. El tubo diagonal, con forma de trapecio, está sobredimensionado hasta llegar al pedalier, lo que da una rigidez extra al conjunto.

El montaje de la Grand Tour 00

Nuevamente tenemos que poner en valor la calidad de los montajes que utiliza MMR en sus bicicletas. En el caso de la MMR Grand Tour 00 destaca el montaje de la transmisión SRAM Force AXS de 12 velocidades con un cassette 10-33, bielas de 172,5 mm para la talla M y platos 48/35. Esta configuración característica de SRAM supone un desarrollo más que suficiente para un uso deportivo, especialmente si pensamos en el “made in Asturias” para terrenos de rampas duras, a las que se adapta perfectamente.

Los frenos también son los Force AXS con discos de 140 mm en unas ruedas DT Swiss Spline 1800 de 32 mm de perfil con neumáticos Hutchinson Fusion 5 de 28 mm. Se trata de unas ruedas todo terreno que nos evitarán problemas los días de viento lateral y que le dan a la Grand Tour el toque estético justo para compensar los generosos tubos del cuadro. Con cubiertas de 28 mm el paso de rueda ya queda bastante justo, pero con este balón tenemos más que de sobra para rodar por carreteras rotas.

MMR Grand Tour 00

El cockpit y la tija del sillín están firmados por FSA en fibra de carbono; con el modelo SL-K en la tija y el conjunto de manillar y potencia específicos para el guiado interno de los cables NS ACR en el cockpit. La limpieza de la parte frontal es digna de mención. La tija de 27,5 mm favorece la absorción de baches al ofrecer cierta capacidad de flexión. A ello también se suma la comodidad que ofrece el sillín Selle Italia X3 Boost que monta de serie. Un último detalle “de color”, el cierre de la tija, con un detalle en rojo, le da un toque distinto al acabado de la bicicleta.

En marcha con la MMR Grand Tour y a rodar

Por diversos motivos me llega la MMR Grand Tour cuando estoy preparando la Titan Desert 2021, lo que hace que mis entrenamientos sean de horas y horas sobre la bicicleta. Y creo que la elección no me podía venir mejor.

Cuando te pones sobre los pedales, su geometría con una parte delantera alta (150 mm) nos deja clara su utilidad. Me llama la atención que en este montaje el sistema FSA NS ACR viene sin espaciadores en la dirección, lo que estéticamente deja una bici con una imagen muy racing en la unión potencia-dirección-cuadro. Y sin embargo es muy cómoda. Ver bicicletas con 4 o 5 cm de espaciadores debajo del manillar siempre me da la impresión de que el usuario no ha acertado correctamente con la geometría adecuada a su uso y condición física.

Respecto a la comodidad

El manillar es bastante ancho para una talla M, 440 mm de centro a centro. Tanta amplitud, aunque se me hace rara, resulta bastante cómoda. No tanto la cinta que viene montada de serie, ya que es un poco fina y con el paso de las horas se hace algo escasa y deja algo dolorida la palma de la mano. Un pequeño contratiempo fácilmente subsanable con el montaje de una cinta más mullida.

Las manetas son ergonómicas en su parte inferior, pero cuando vas de pie agarrado a ellas tirando fuerte en algún repecho duro no son agradables al tacto, al menos para los que no usen guantes. De hecho, usarlos nos ahorrará esta sensación de agarrar tan “a pelo” contra el cuerpo de la maneta. Y es que el agarre debería ser más suave, con algo más de goma que cubriera la maneta, pero esto no es problema de MMR, si no de SRAM, que no ha rematado su trabajo convenientemente.

Volviendo a las sensaciones generales de la bici, arrancar con las manos en la parte baja del manillar o rodar cara el viento es relativamente cómodo al no tener que inclinar más el cuerpo. La anchura y altura del manillar nos lo facilitan bastante.

MMR Grand Tour 00
MMR Grand Tour 00

Porque el que se trate de una bici de fondo no quiere decir que no sea una bici para “jugar a ser ciclistas”. Es cierto que estas arrancadas pueden verse penalizadas por el uso de una cubierta tan ancha como las Fusión 5 de 28 mm, así que toca llevarlas al límite de la presión recomendada para tener un rodar más fino, y evitar así, ese retorcerse de la cubierta en las arrancadas a fuego. En la grupeta más de un día me han mandado a paseo con tanta arrancaditas.

El día que hice más fondo, la MMR Grand Tour se comió 207 km en casi 8 horas de rodar a ritmo tranquilo para que las últimas horas no fuesen una tortura; especialmente teniendo en cuenta que la mayor parte de los kilómetros fueron en llano y en los que levantarse del sillín se hace en contadas ocasiones.

En ese sentido hay que hablar del boom de los sillines Boost, esos que son un par de centímetros más corto, que se ha extendido a todas las marcas. Y Selle Italia lo ha adaptado a su SLR con una gran abertura en el centro, lo que nos deja los puntos de apoyo “del culo” en lo mínimo. Es una sensación que se hace un tanto extraña, pero he decir que me ha resultado cómoda una vez encontrado el punto de retroceso del sillín sobre la tija. Eso sí, al rodar a fuego olvídate de desplazarte sobre el sillín a la punta. Su corto recorrido te obliga a solamente a doblar la espalda y esconderte tras el manillar lo que tu flexibilidad te permita.

Te permite jugar con ella

En una jornada de puertos es donde vamos a ver cómo se comporta nuestra bicicleta. Si subir se convierte en una tortura, o si será cuestión de paciencia, poner un desarrollo cómodo y disfrutar de las vistas. Ojo también a las malas compañías, que nos pueden amargar el día. Aunque si eres de los que le gusta “jugar a ciclistas”, con la MMR Grand Tour podrás plantar cara al más pintado; si tienes piernas, claro.

Desde que los discos se han implantado, bajar es más fácil, si sabes cómo hacerlo. Los frenos SRAM difieren de su competencia en que su tacto es más esponjoso. Esto te puede gustar más o menos, pero lo que sí está claro es su eficacia. La duda de que los discos de 140 mm se puedan quedar algo cortos queda despejada en las primeras bajadas en que necesitamos frenada más contundente.

Todavía recuerdo aquellas jornadas de bajar puertos lloviendo en las que se te ponían los pelos de punta al llegar a una curva y ver que aquello no frenaba hasta que se despejaba el agua de la pista de frenado; a tener que anticipar (mucho) la frenada para quitar algo de velocidad a la bicicleta antes de inclinarla. Pero hoy en día, con los discos, la cosa es diferente. Además, el ancho del neumático nos dará más juego a la hora de tumbar en las curvas. Más apoyo, más agarre.

MMR Grand Tour 00

Los cambios se hacen de manera efectiva, aunque para nada silenciosa, con el SRAM Force AXS. La duración de la batería es más que aceptable, llegando a los 1.500 km que, dependiendo de la intensidad de uso, será algo menor como pasa con los grupos de montaña. Rodando a velocidades altas es fácil mantener la misma cadencia gracias al mínimo salto que hay entre las coronas. De 1 en 1 desde el 10 al 15 y luego 17-19-21-24-28-33. Con este grupo también tenemos la opción de montar un 10-36 para los que les guste escalada de rampas extra duras.

Pero en las tres semanas de test con la MMR Grand Tour, ningún día eché en falta más desarrollo. En parte por la elección de unos platos 48/35, que nos dejan mucho margen para subir cómodamente, pero también para apurar un poco más el plato grande en las subidas con menos desnivel. Aguantar el 48 mientras que el resto de la grupeta empieza a quitar desarrollo te da una sensación de poder en las piernas. Y si el recorrido elegido no tiene grandes desniveles en la subida, es fácil que vayas todo el día a plato grande.

Con una bicicleta como la Grand Tour se recupera ese espíritu aventurero de descubrir carreteras que siempre han estado ahí, pero que, con el ansia de querer sacar vatios, tiempos y velocidades medias, hemos descartado en favor de otras de buen asfalto y más favorables para rodar rápido. Además, antes cogíamos el mapa de carreteras y buscábamos esa ruta ideal sin saber lo que nos íbamos a encontrar hasta estar en ella; ahora, con el Google maps podemos ver con detalle el tramo de carretera y hacernos una idea de su estado. Con la MMR Grand Tour podemos recuperar parte de ese espíritu.

MMR Grand Tour 00

Como pasa también con las carreteras de servicio del Canal de agua de Madrid, que son vías de uso exclusivo para los servicios de mantenimiento del mismo, con tramos de asfalto cada vez más roto por su nulo mantenimiento (aunque también con nulo tráfico) e incluso hormigón. Es cierto que con el auge de las bicis de gravel se empieza a multiplicar su uso como vía de escape a las transitadas carreteras de la sierra madrileña… y la MMR Grand Tour es una opción ideal para transitarla ganando un poco más de agilidad que las gravel en los tramos de buen asfalto.

Se puede decir que, al parar al café, no vamos a romperle a nadie el cuello para mirarla. Pero la sencillez y limpieza de su parte frontal es agradable de ver. Su color azul tiene su contraste con el negro de los componentes y su cierre de sillín con un minimalista toque rojo. Cuando sí giran el cuello, es al oír el precio de venta. Por la mitad de lo de han costado sus monturas podían haber adquirido una bicicleta más avanzada en diseño y componentes.

Conclusión

La MMR Grand Tour es una bicicleta de gran fondo que cubrirá, con total seguridad, nuestras expectativas. Un grupo fiable, montado sobre un cuadro de geometría muy compensada en la que hacer horas sobre él sin acumular fatiga. Y como siempre ha sido la seña de identidad de los asturianos, la relación calidad/precio que tiene la Grand Tour pocas bicis lo pueden igualar.

Y aunque no se prodigue mucho en patrocinios (principalmente en el equipo Sopela Women's, el MMR FRT de MTB y la Escuela de Ciclismo de Samuel Sanchez Cycling Academy), si no eres de los que se influencia por lo que ve en carreras UCI Pro Tour, MMR es una opción más que valida.

MMR Grand Tour 00

Cosas de familia MMR Grand Tour

La MMR Grand Tour está disponible en tres acabados desde 2.060 € hasta los 3.660 € de la 00 que hemos probado. Esta última con la posibilidad de elegir dos decoraciones, azul o gris oscuro, y todas ellas en cinco tallas, desde la S a la XXL. La más básica de las tres, la Grand Tour 50, cuenta con un grupo Shimano 105 mecánico, la intermedia (Grand Tour 30), con un Ultegra con bielas R8000 con potenciómetro 4iii y la tope de gama con el SRAM Force AXS inalámbrico.

MERIDA SCULTURA ENDURANCE 7000E

 

Test: Merida Scultura Endurance 7000E

Mucho más que una bici cómoda

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Texto: Enrique Sevilla / Fotos: Javier Martínez



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Merida Bikes marca el camino del Gran fondo. Más allá de modificar geometrías, amplía las posibilidades incluyendo un neumático más ancho, una frenada más efectiva y una geometría más cómoda con la nueva Scultura Endurance.

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Merida Scultura Endurance 7000E
Cómoda, pero rígida. Frenada muy efectiva. Es una Gran Fondo con un punto y aspecto muy racing. Con el cableado interno desde la dirección.
Las ruedas desmerecen un poco, por peso, el conjunto. Eso sí, son una opción para quedarte como segundo juego los días de más trote. No me ha gustado el tacto (demasiado fino) del manillar de la serie Expert.

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Merida no quiere quedarse atrás en el sector del Gran fondo. Y sobre la base de su modelo Scultura, desarrolla la Scultura Endurance. Mucho más “todoterreno” y cómoda, pero manteniendo ese toque escalador de la Scultura.

En este extraño año, en el que echamos en falta las competiciones y las pruebas deportivas, hace que pasemos más horas sobre el sillín de una forma más recreativa. Rodando y buscando nuevos recorridos que hacer, nuevos retos. De querer ir rápido, ahora muchos pensamos en ir lejos. Aprovechar para ir a aquellos sitios que, por el estado del terreno, cuando pasamos no queda otra que mirar cómo se pierde a lo lejos y al llegar a casa mirar en GoogleMaps.

Ojo, puedes estar tranquilo, con la nueva Scultura Endurance no te van a relacionar con ese alternativo mundo del gravel. Para ello Merida cuenta con el modelo Silex (que ya hemos probado en Maillotmag #16) en su catálogo. La Merida Scultura Endurance es una actualización del concepto gran fondo con un punto racing muy atractivo. Y por suerte hemos podido probarla. Merida nos ofrece la Scultura Endurance 7000E. Bicicleta recién sacada de la caja y a estrenar.


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Merida Scultura Endurance 7000E

El cuadro y la horquilla son carbono CF3, viene equipada con un grupo Shimano Ultegra Di2 de 2x11 con frenos de disco. El montaje y los desarrollos son una elección muy apropiada para su uso: platos ‘compact’ 50/34 con unas bielas de 172,5 mm y un 11-34 de casette. Ruedas DTSwiss 1850 de disco para eje pasante, con cubiertas Continental GP4000 4season de 32 mm. Potencia y manillar de aluminio, junto a la tija de sillín de carbono en 27,5 mm de la casa, Merida Expert.

Estéticamente, la Merida Scultura Endurance 7000E se nos presenta en un muy discreto color gris oscuro con los logos en negro, aunque también está la opción de azul mate. Sus formas son de bici “bien dotada”; tanto en la parte de pedalier y vainas, la zona del tubo de dirección y la zona del cierre del sillín. Su aspecto es robusto.

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La patilla del cambio queda a cargo que una pieza mecanizada que a la vez hace de rosca para el eje pasante trasero. Los tirantes traseros quedan unidos por una pieza metálica desmontable, para el posible montaje de portaequipajes o guardabarros. La horquilla también permite el montaje de ambas cosas, haciendo una bicicleta apta para el Bikepacking.

En talla M, y sin pedales, ha pesado 8.515 g, de los que al cuadro corresponden 1.124 g y 411 g a la horquilla. Pero espera, no te eches las manos a la cabeza por los 8 kilos y medio, ni dejes de leer el test. Como dijo Jack el destripador, vayamos por partes: las ruedas no son todo lo ligeras que la bici se merece; el peso de las cubiertas son casi 320 g cada una más los aproximadamente 100 g de cada cámara. Nos ponemos ya en 420 g cámara y cubierta, que por las dos ruedas son 840 g sólo en gomas; y las ruedas son 1.651 g… más las gomas. Casi 2,5 kg vienen de ahí (2.491 g).

Merida Scultura Endurance 7000E

Si a esto le sumamos potencia y manillar de dudosa ligereza, tenemos de dónde salen esos gramos de más en la báscula. De hecho, aprovechando que tengo unas ruedas de test algo más ligeras, con neumático de 25 mm, ya dejo el peso del conjunto en 7.658 g… ¡con los pedales!

Así que menos mal que el sobrepeso de esta Merida de ruedas y periféricos son subsanables. Incluso, con otro juego de ruedas más ligeras, podemos dejar las de serie como opción para esos días que queremos aventura, sin preocuparnos por el estado del firme por donde nos vamos a meter.

Diferencias entre la Scultura y la Scultura Endurance

Con respecto al modelo que tomamos como base, el Scultura. Cambia su cierre de sillín, metiendo una cuña dentro del cuadro. Monta unos tirantes traseros planos y más rectos. Cuenta con un diseño denominado Wire Port para la dirección, que esconde los cables entrando por la parte delantera. Precisamente la altura de la pipa de la dirección gana dos centímetros más que en la Scultura, aportando más comodidad de marcha. La frenada también ha sido mejorada gracias a un sistema disipador del calor de las pinzas de freno. Todo preparado para hacer kilómetros y desnivel tanto de subida, como de bajada.


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Merida Scultura Endurance 7000E
Merida Scultura Endurance 7000E

La tija del sillín es de un ancho estándar hace unos años: 27,5 mm, que además de ligereza permite un poco más de confort. Se sujeta por una cuña interna que queda alojada en el cuadro y tiene la rosca en la parte superior. La acompaña un sillín Merida Expert que, si bien no es muy espectacular, resulta cómodo. La sorpresa nos la llevamos al mirar en su parte inferior, donde va alojado un portaherramientas protegido de polvo y agua por una carcasa.

Al lío

Las primeras pedaladas son de comodidad absoluta. Una posición más elevada nos descarga la zona cervical y hace que rodemos más relajados. La rigidez del cuadro es más que buena. Sus vainas robustas y sus tirantes planos soportan toda la “fuerza” que quieras meter.

El tacto del manillar Merida Expert de 420 mm de ancho, sin embargo, me resulta algo extraño; se me hace algo escaso de grosor. Acostumbrado a tener manillares de un diámetro mayor, se me hace muy fino para mis grandes manos. La potencia, también una Merida Expert, de 100 mm me deja en una posición recogida, pero sin llegar a dar con mi rodilla en el manillar al ponerme de pie.

Los puertos largos, habituales en la zona en la que yo vivo y hago mis pruebas, se pueden hacer sin problema, por mucha rampa que quiera tener, tenemos desarrollo de sobra con la corona de 34 dientes.

Aunque es difícil que con el 50-11 tengamos muchos problemas para rodar en llano, es cierto que se pueda echar en falta algo menos de salto entre las coronas intermedias, ya que para llegar a la corona superior de 34 dientes encontramos algunos saltos muy grandes. No obstante, de nuevo nos encontramos con “problemas” fácilmente subsanables, pudiendo adoptar los desarrollos más a nuestro uso. Pero si la idea de la bici es la de Gran Fondo, para pasar muchas horas de bici con comodidad, será cuestión de sacrificar esa velocidad más alta por una distancia más larga.

Cuando nos ponemos de pie es bastante fácil llevar un balanceo ágil. Y gracias a los desarrollos de los que te hablaba podremos afrontar rampas de más del 20% sin problemas… si tienes piernas, claro. De momento no hay versión E-Endurance. “No pain, no gain”.

Bajar rápido tampoco supone un problema ya que, aunque sus neumáticos tienen 32 mm de balón, deslizan medianamente bien. Y además te darán una seguridad en la trazada que con unos más estrechos difícilmente vas a tener. Las “tumbadas” son distintas… y si es con terreno irregular, mucho mejor.

Merida Scultura Endurance 7000E
Merida Scultura Endurance 7000E

Además, con ambos discos de 160 mm la frenada es muy potente, podemos apurarla o anticiparla manteniendo las pastillas en continuo contacto con el disco. Aunque suba la temperatura del disco, no se aprecia ningún cambio en el tacto de la frenada, ni en su eficacia. Los disipadores, tanto de las propias pastillas, más lo que van alojados entre la pinza y el carbono, realizan su función correctamente.

Pero volvamos a las subidas. Y es que con estos desarrollos que monta la Merida Scultura Endurance 7000E me “flipé” un poco. Lo más bestia de mi zona es una subida a una presa en lo alto de la montaña que recoge el agua que baja de La Maliciosa (una mole granítica a 2.265 m de altitud). En su día había una carretera de servicio del Canal, pero los años, las heladas, el paso de vehículos pesados… la han destrozado y dejado en grava suelta, que con la de montaña se puede hacer, casi, sin problema, pero en la de carretera es otra cosa.

La pendiente media viene a ser de un 18% en el escaso kilómetro y medio que tiene. Su zona de mayor dureza es del 28% en alguna revuelta. Y si bien las revueltas suelen ser para bajar el desnivel en ese punto, aquí el ingeniero, lo hizo al revés y metió el mayor desnivel en las curvas. También pudiera ser que le dieran el plano al revés al que luego ejecutó la obra…

En fin, que me desvío del tema. Que yo me había “flipado” y me dije: “Por ahí subo con la Endurance. Con estos desarrollos me subo por las paredes”. Pues lo siento, fracaso absoluto. Si le sumas un 25% de desnivel, cubierta lisa, con presión para rodar por asfalto, pues da el resultado de “Date media vuelta flipado, que por aquí no subes”. Pero os aseguro, sin dudarlo, que no fue por desarrollo. El grip que dan las cubiertas de 29” y sus (mínimo) 2.20” de ancho no es ni de lejos el que se consigue con las cubiertas de 32 mm que viene de serie.

Como se pude montar una cubierta de hasta 35 mm, si le bajamos un poco la presión y las cogemos con un taco finito, a lo mejor se podría. Pero vuelvo a algo que te dije al principio, y es que la Merida Scultura Endurance no es una gravel. No tendremos problemas para rodar por pistas de tierra fina o carreteras en mal estado, pudiendo explorar más allá de nuestro entorno cercano, pero no es una gravel, es una bici polivalente. Podremos ir a los mismos sitios, pero por distinto lugar.

Puertos míticos en Asturias

Pero la Merida Scultura Endurance, merecía una prueba extra. Algo que nos llevara a los dos al límite, y lo buscamos en Asturias. Veo que dan sol y buena temperatura para los siguientes cuatro días. Le planteó a un amigo hacer en dos días algunos de los puertos míticos de Asturias. Y allí que nos fuimos en un viaje relámpago.

En una primera etapa nos proponemos subir a Lagos de Covadonga y descubrir Casielles: Una nueva subida a la que llaman el Alpe D´Huez Asturiano, por sus 23 curvas en herradura y un desnivel medio al 12,1% en 3´8km

Merida Scultura Endurance 7000E
Merida Scultura Endurance 7000E

A la subida a Casielles se accede por un cañón estrecho, con una rampa de bienvenida que te empieza a indicar dónde te vas meter. Rodeado por montañas rocosas, se encuentra en lo alto de una de ellas el pueblo. Apenas una decena de casas, la parroquia y una iglesia. Carretera estrecha con sus primeros 300 metros en mal estado con algo de gravilla y un rampón inicial del 21%. Por suerte algo suaviza, pero 34x34, casi desde abajo hasta arriba. El neumático de 32mm, aunque pensemos que sea una barbaridad, lo cierto es que en estas situaciones es toda una garantía de tracción y confort. Coronado el nuevo puerto de Casielles, toca recuperar el aliento y deshacer el camino, porque no hay salida, a no ser que vayas con la bici de montaña.

Bajarlo es fácil, si vas con la bici adecuada. Y te aseguro que la Merida Scultura Endurance lo es. La frenada mejorada con los disipadores extra que monta Merida, mejora mucho el rendimiento de los frenos. Imagínate 23 curvas de herradura bajando por rampas de 18 y hasta el 21% . Soltar el freno y notar la aceleración como si fueras en moto. En todo momento tengo control total en la bajada tanto por la frenada como a la hora de trazar las curvas. Pese a lo irregular del suelo, puedes pensar y ejecutar esa trazada que te has propuesto sin problemas.

Si algo tiene Asturias, es que a poco te alejes de las carreteras principales, puedes descubrir “puertos” que no lo son, pero que por distancia y desnivel superan a muchos de los conocidos.

Lagos de Covadonga por ser otro de los míticos de la zona, también había que subirlo. Un puerto que ya conocía y en el que hay que regular lo más posible para subirlo dignamente. Con el 34 de plato desde abajo intentando guardar las dos últimas coronas para la recta de la Huesera y el Mirador de la Reina. Resaltar que la posición de escalada es muy cómoda, aunque me reafirmo que el tacto del manillar me resulta fino para lo grande de mis manos.

Coronar, foto de recuerdo y bajada. Una bajada súper controlada tanto por la frenada, como por la buena posición que aporta el tener una geometría más alta en su parte delantera. Después de rodar un poco de llano por la zona hasta completar casi 5 horas de bici llega el cansancio, pero ningún dolor postural, ni sobrecarga en la zona lumbar. Algo muy habitual cuando subes puertos de desnivel sentado, tirando de fuerza. Al día siguiente el plato fuerte. Después de subir el Puerto del Cordal por sus dos vertientes y Gamoneteiro, llega el Angliru.

Merida Scultura Endurance 7000E

Si un puerto se ha hecho famoso por su dureza, ese es sin duda el Angliru. Con una pendiente media que no baja del 10% y sus últimos 7 kilómetros que se endurecen con rampas de hasta el 23% en Cueña les Cabres. Todo un reto para ciclista y máquina. Te puedo decir que no es recomendable hacerlo con una bici cualquiera. Ya no solo por llevar unos desarrollos adecuados a la subida, que en mi caso los llevaba, aunque bien es cierto que todo lo que lleves se te quedara corto. Si no que deberás tener unos frenos acordes a la bestialidad de la bajada. Que si, que también se baja con frenos de zapata, pero no lo vas a hacer de la misma forma que con discos. Con zapata vas a bajar con una estampita de la Virgen de Covadonga en el bolsillo, rezando para que las zapatas no se sobrecalienten y se cristalicen.

Tras más de una hora de continuo ascenso, intentando dejar la corona de 34 para “lo duro”, te das cuenta de que “lo duro” comienza a 7 kilómetros de coronar. Ya no te queda otra que coger buena postura sobre la bicicleta y retorcerte hasta casi la extenuación. Pronto consigues ese “agradable” sabor a sangre en la boca, que a los que amamos este deporte nos gusta sentir de vez en cuando. Aquí no hay postureo. O aprietas o no subes. Chava, Contador, Heras, Simoni, … Grandes escaladores que han forjado aquí su leyenda vas viéndolos en grandes carteles junto a la carretera. Además, a la velocidad a la que vas subiendo te va dando tiempo de leerlos varias veces. 6, 7, 8 kilómetros por hora es la velocidad que desarrollas.

Coronar aquí es tocar el cielo con las manos. Y si encima puedes disfrutar del mar de nubes a tus pies, la experiencia, aunque sufrida, vale mucho la pena. Fotos y a bajar. De nuevo como el día anterior. Realizar la bajada con confianza plena en tus frenos, no tiene precio, bueno si, los cerca de 4.000€ que vale esta Merida Scultura Endurance 7000E.

Puedes dejar coger un poco de velocidad sabiendo que en todo momento los frenos van a responder. Aunque con la precaución de que un desnivel del 20% de bajada, la bici va a costar mucho más detenerla. No te flipes, por tu seguridad. En 2017, con la celebración de la etapa de la Vuelta España, una ciclista se dejó la vida bajando, al final de la recta de la Cueña les Cabres chocando contra una caseta. Otra jornada más de ciclismo asturiano con más de cinco horas sobre la Merida: dolor horrivle de patas y el cuerpo fatigado pero no dolorido.

Resumiendo, una experiencia increíble juntar buen tiempo, puertos míticos y la Merida Scultura Endurance.

La prueba del “Coffebike”

Como no hay cosa que más te ponga “pechopalomo”, que salir de tomarte el café con el resto de la grupeta, y que estén mirando tu bicicleta hice lo que le hago a casi todas las bicis que pruebo, el test del coffe-bike. Y es ver la reacción del resto de ciclistas ante mi nueva compañera. Si bien la Merida Scultura Endurance no llama especialmente la atención a nivel general, ya que sus formas y estética son más sobrias, sí que lo hace por lo generoso del neumático y la limpieza de cables del cuadro. El color azul puede parecer más atractivo, pero con el gris, podrás llevar ropa y complementos del color que quieras que no desentona.

Conclusión

Merida ha sabido dar en un clavo muy interesante con la Scultura Endurance. Es una gran bicicleta que se adapta, posiblemente la que mejor lo hace, a los nuevos tiempos de querer hacer todo y todo bien. Es cómoda, tiene el cableado interno, una aerodinámica cuidada, con ella se puede subir con facilidad, se baja muy seguro… y se pueden pasar horas y horas dando pedales. Incluso ¿por qué no? Se puede hacer algún viajecito de Bikepacking.

Con ella nadie te relacionará con el “hermano bastardo” de la carretera, el gravel. Es una bici de carretera “de verdad”, aunque con ella también podrás explorar este mundo por pistas sencillas y carreteras en mal estado o incluso hacer pinitos de bikepacking.

Merida Scultura Endurance 7000E

Cosas de familia Merida Scultura Endurance

La Merida Scultura Endurance está disponible en 6 tallas, desde la XXS a la XL, y en concreto la 7000E en dos colores: gris y azul. Precisamente la 7000E es el tope de gama de los 4 acabados disponibles de este modelo, cuyos PVP comienzan en 2.299 € de la Endurance 4000 con Shimano 105. Por 2.549 € encontramos la Endurance 5000 con un grupo mezcla de Ultegra y RS510 y ruedas Merida Expert. Por 2.899 € está la Endurance 6000 con Shimano Ultegra mecánico al completo y ruedas Fulcrum.

DETALLES DE LA BICI

Merida Scultura Endurance 7000E

Merida Scultura Endurance 7000E

Merida Scultura Endurance 7000E

Merida Scultura Endurance 7000E

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Precio

4.199 €

Peso

8,51 kg (talla M)